El problema de la diabetes en los perros

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Al igual que las personas, los perros pueden sufrir diabetes, una enfermedad en que los niveles de glucosa de la sangre están muy altos. Para poder detectar si la padece nuestra mascota, hay que observar si hace pis en exceso y con orina de color o más espesa, si toma más agua de lo habitual, si tiene más apetito a pesar de estar desparasitado, si adelgaza aún comiendo bien y finalmente si tiene cierta fatiga. También en casos avanzados y que no detectamos, la mascota puede tener problemas en la vista.

La mayoría de los perros suelen presentar diabetes del tipo 1, en el cual su páncreas no está produciendo en absoluto insulina. Es por esto que ante la ausencia de esta hormona, las células no llegan a usar la glucosa en sangre y mueren en tanto sigue aumentando el nivel de azúcar. Por ello, como al perro le falta energía, su cerebro le indica que coma más.

Ante la aparición de estos síntomas, debemos recurrir de inmediato al veterinario para que el cuadro no se agrave, ya que puede generar infecciones urinarias y afectar de manera importante los riñones.

En la mayoría de los casos las mascotas que padecen esta enfermedad suelen presentar los síntomas alrededor de los cinco y 10 años. Si el perro es obeso, existen mayores posibilidades de que tenga diabetes, así como también las hembras que fueron castradas. Si bien no existe la cura completa como sucede con el ser humano, sí se debe llevar a cabo un estricto tratamiento haciendo controles cada vez que el veterinario así lo indique. Es de esta manera que la mascota podrá tener una buena calidad de vida y recuperar sus energías y alegría. Todo dependerá de una dieta que ayude a bajar el nivel de glucosa en sangre -especial para cada perro, determinada por el peso y la edad- y mantenerla de por vida.

Tratamiento y dieta. Por Sergio Gómez (veterinario)

Una vez que se llega al diagnóstico de la diabetes, se debe comenzar con el tratamiento. Este consta de la inyección de insulina diariamente y, en el protocolo más común, se da cada 12 horas, mientras que el animal debe comer dentro de las dos horas de aplicada (lo ideal es pasada la media hora).

Estos animales deben tener una alimentación especial: se les puede dar alimento balanceado para diabéticos o bien dieta casera. En esta última opción, debe formularse de la siguiente manera: 100 gramos de proteínas, 100 gramos de hidratos de carbono de baja digestibilidad como zanahoria, zapallo y remolacha y 200 gramos de hidratos de carbono de alta digestibilidad (fideos o arroz); además hay que darles 400 gramos de acelga y una cucharada de aceite de oliva. Si luego de inyectarle la insulina le baja de golpe la glucosa, podés darle miel.