El idioma que hablamos afecta los colores que vemos

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Un grupo de investigadores demostró que la lengua cambia la manera en la que vemos el mundo y sus tonalidades.

Aunque biológicamente el ojo humano es capaz de distinguir entre millones de colores diferentes, no todas las personas tenemos la capacidad de ver las mismas tonalidades.

Al margen de las “fallas” más habituales que pueda presentar la retina, lo cierto es que los años de investigación en la materia han demostrado que la percepción del color es una construcción mental que está fuertemente influenciada por la experiencia individual de cada sujeto.

En esta oportunidad ha sido un grupo de investigadores de la Universidad de Lancaster, en el Reino Unido, los que se han propuesto ahondar todavía más en este tema y explicar cómo el idioma al que estamos expuestos afecta directamente la manera en la que percibimos los objetos y sus colores.

En un artículo publicado recientemente en la BBC, el equipo a cargo de esta investigación plantea un interesante paralelismo. Así como algunos de los profesionales que trabajan a diario con los colores (pintores, diseñadores de moda, interioristas, etc) suelen utilizar un vocabulario más amplio para referirse a ellos que aquellos que no son entendidos en este campo, lo mismo sucede con los idiomas.

Y es que en ciertas culturas existen más términos para referirse a las tonalidades, mientras que en otras éstos se cuentan con los dedos de una sola mano.

Éste último caso es el de idiomas como el dani, hablado en Papúa Nueva Guinea, y el bassa, el que se habla tanto en Liberia como en Sierra Leona. En estos países, hablar de colores es referirse únicamente a tonos “oscuros” y “claros”.

El artículo continúa mencionado otro ejemplo que da muestras de la influencia del dialecto sobre la percepción del mundo. La etnia warlpiri, en el norte de Australia, no tiene una palabra que sirva para hablar de “color”.

Para estos grupos, hacer referencia a este término implica hablar de algo mucho más amplio que incluye “textura, sensación física y propósito funcional” de lo que se esté describiendo (un paisaje, un objeto, etc).

Sin embargo, los investigadores aseguran que independientemente de estos casos aislados, en la mayoría de las lenguas del planeta sólo existen cinco términos para referirse a los colores.

En definitiva, y a la luz de estos resultados, dominar más de una lengua no sólo nos permite viajar por el mundo y comunicarnos con mucha más gente, sino también poder percibir lo que sucede a nuestro alrededor de una manera totalmente nueva.