El día que Bill Gates no tuvo cambio para pagar el diario

El día que Bill Gates no tuvo cambio para pagar el diario

Durante varios años consecutivos, el fundador de Microsoft, Bill Gates, lideró el ranking del hombre más rico del mundo elaborado por la Revista Forbes. El genio de la informática, hoy más conocido por su fundación centrada en temas de salud y educación, con un rol primordial en la investigación de la vacuna para el Covid-19, tiene un patrimonio estimado en 90.000 millones de dólares (73.000 millones de euros).

Hace un tiempo, en una ocasión, alguien le preguntó al multimillonario Bill Gates: “¿Hay alguien más rico que tú en el mundo?”

A lo que Gates respondió: “Sí, hay una persona que es más rica que yo”.

FILE PHOTO: Bill Gates, Co-Chair of Bill & Melinda Gates Foundation, attends a conversation at the 2019 New Economy Forum in Beijing, China November 21, 2019. REUTERS/Jason Lee/File Photo

FILE PHOTO: Bill Gates, Co-Chair of Bill & Melinda Gates Foundation, attends a conversation at the 2019 New Economy Forum in Beijing, China November 21, 2019. REUTERS/Jason Lee/File Photo

«La historia que les voy a contar, me sucedió hace mucho tiempo, cuando no era rico ni famoso”, empezó relatando Gates. “Estaba en el aeropuerto de Nueva York esperando para tomar un vuelo cuando vi a un vendedor de periódicos. Quería comprar un diario, pero no tenía suficiente dinero para pagarlo. Entonces, se lo devolví al vendedor. Y le expliqué que no tenía el cambio”.

El vendedor del local dijo: “No te preocupes, te lo doy gratis”. Le dije que no era necesario, pero insistió y yo, finalmente, terminé por llevármelo».

Casualmente, Gates volvió al mismo lugar. «Después de 2 a 3 meses, aterricé allí. Nuevamente me faltaba el cambio para comprar el diario. El mismo empleado tuvo el mismo gesto. Me negué y le dije que no podía aceptarlo porque en esa ocasión tampoco tenía cambio.

Él dijo: «Puedes tomarlo, estoy compartiendo esto de mis ganancias, no estoy perdiendo nada”.

Otra vez, Gates no pagó.

Pasaron más de dos décadas, el empresario se hizo mundialmente reconocido, y pudo hacer su fortuna a partir de la empresa de informática que revolucionó al mundo.» De repente, me acordé de ese vendedor. Comencé a buscarlo y después de varios meses, al fin, lo encontré en una calle. Me acerqué hasta él y le pregunté:

-¿Me conoces?

-Sí claro, eres Bill Gates, dijo el vendedor.

Le pregunté de nuevo:

-¿Recuerdas una vez que me diste el periódico gratis?

El vendedor dijo:

-Sí, lo recuerdo, te lo di dos veces.

Entonces le dije:

-Quiero pagar la ayuda que me diste esas dos veces. Dime qué es lo que más quieres en la vida y te lo daré.

El vendedor respondió:

-Perdone señor, pero ¿no cree usted que al hacerlo no podrá igualar mi ayuda?

Gates, no entendía nada de lo que quería decir, cómo no iba a poder igualar el valor de un par de diarios. Le pidió que fuera más claro.

La respuesta lo volvió a desconcertar: «te ayudé cuando no tenías dinero, y ahora estás tratando de ayudarme cuando te has convertido en el hombre más rico del mundo. ¿Cómo crees que tu ayuda puede igualar la mía?

«Ese día me di cuenta de que ese trabajador era más rico que yo porque no esperó para hacerse rico para ayudar a alguien”, concluyó Gates.