El Ateneo Grand Splendid es la librería más linda del mundo, según National Geographic

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“Las conversaciones son silenciosas, como en una gran biblioteca, aunque el espacio es tan cálido y acogedor que el café elevado en la parte de atrás de la sala está lleno de clientes que leen y beben capuchinos y submarinos de chocolate“, continúa el artículo, que está firmado por Brian Clark Howard.

Desde la Avenida Santa Fe, el Ateneo Grand Splendid es un edificio llamativo. Una gran vidriera con libros, un cartel con su nombre, los pliegues de una arquitectura de principio de siglo XX. Sin embargo, al entrar, todo se vuelve inmenso.

Al fondo, a lo lejos, el telón rojo abierto, a los lados los palcos y en el techo, pasando los libros de la entrada, una cúpula pintada al óleo por Nazareno Orlandi. Las luces cálidas y los ornamentos completan el paisaje de un museo vivo hecho librería.

Antes de estar colmada de libros, el Ateneo fue el Teatro Nacional Norte hasta que, en 1917, se tiró abajo y se construyó un sueño de la modernidad argentina: el Grand Splendid, un inmenso cine-teatro de vanguardia.

El edificio es un símbolo de la cultura porteña: en él tuvieron lugar conciertos de ballet, ópera y las primeras películas sonoras emitidas en Buenos Aires.

El sello Nacional Odeón, bajo el cual empezó a grabar Carlos Gardel en 1920, tenía allí su sede. De hecho, la sala en la que grababa aún existe, aunque no se puede visitar. También en los altos del edificio comenzó su primera transmisión oficial LR4 Radio Splendid, en 1923.

Durante todo el siglo se mantuvo así, como un gran epicentro cultural, hasta que en el cambio de milenio nació la librería. Propiedad del Grupo Ilhsa y asociada a la firma Yenny, es el eslabón madre de una cadena que hoy posee más de 34 locales en todo el país.