Disney en “carne y hueso”: la nostalgia al rescate de la taquilla

Disney en “carne y hueso”: la nostalgia al rescate de la taquilla

Estamos ante un año histórico en la taquilla cinematográfica, aunque no necesariamente en el buen sentido. Disney cerrará el 2019 con el control mayoritario de la recaudación (se estima un 40% del mercado), gracias a los superhéroes de Marvel y los adorados juguetes de Pixar. Pero también por la resurrección de clásicos animados en acción real (live-action), una fórmula de éxito asegurado por tres factores: una actualización de los estereotipos impuestos por la misma compañía, un calco plano por plano del original y un lisérgico retoque digital.

Sólo basta con tomar un hit al azar -en especial de los ‘90, cuando Disney retomó la senda dorada-, brindarle cierto aggiornamiento a la época y contratar un director lo suficientemente maleable para evitar drásticos cambios al material de base, así todos salen conformes. ¿El resultado? Dos (o tres) generaciones frente a la pantalla para ser testigos de la misma fábula. “Pero los efectos digitales son increíbles” suele ser la justificación de la entrada, como si el CGI no fuera común en estos tiempos.

Consciente de los reclamos actuales, Disney también aprovecha para enmendar sus propios errores del pasado cuando, por ejemplo, más allá de basarse en relatos viejos y ajenos, estableció que Aurora necesitaba del beso del príncipe para vivir. La reciente “Aladdín” es uno de los casos obvios. En tiempos de princesas empoderadas, Jasmine es una rebelde que se mezcla con la gente del pueblo para comprender su realidad, interpreta su propia canción con aspiraciones de Grammy y hasta se convierte en la sultana.

El Rey León: programada en más de 600 salas nacionales, más de la mitad de las que hay en el país.

En sintonía está el inminente reboot de “La sirenita”. Como ocurrió con la actriz Zendaya como interés amoroso del nuevo Spider-Man, sectores conservadores cuestionaron a Disney por elegir a Halle Bailey, una joven cantante que es afroamericana y no exactamente blanca o pelirroja como la Ariel animada.

Con las live-action, la compañía intenta dar voz y espacio a minorías ignoradas y perjudicadas a lo largo de su historia. Sin ir muy atrás en el calendario, apenas Tiana, de “La princesa y el sapo” (2009), es la única princesa de tez morena.

El origen de las remakes en “carne y hueso” nos traslada a la década del ‘90. Ni la propia Disney debe acordarse de “El libro de la selva”, rareza de 1994 dirigida por Stephen Sommers (antes de su minuto de fama con “La momia”) y protagonizada por Jason Scott Lee (“Dragon: la historia de Bruce Lee”) y Lena Headey (Cersei de “Game of Thrones”).

Le siguieron “101 dálmatas” (1996) y ”102 dálmatas” (2000), con la inolvidable Glenn Close como Cruella de Vil. Pero los magros resultados convencieron a Disney de focalizar el negocio a su inédito resurgir animado, que tenía éxitos como “Tarzán” (1999) o “Lilo y Stitch” (2002).

Fue recién en 2010, cuando en época de magos y vampiros emo, la oscura “Alicia en el país de las maravillas” irrumpió como piedra angular del universo cinematográfico live-action. Disney se la encomendó a Tim Burton, otrora autor de las rebeldes “Beetlejuice” (1988) o “El joven manos de tijera” (1990), y le sumó a Johnny Depp y Helena Bonham Carter, colaboradores frecuentes del director. La fantasía superó la codiciada marca de los 1.000 millones de dólares, se ganó una secuela (en 2016, pero que recaudó apenas un tercio de la primera) e impulsó otra ola de proyectos similares.

Aladdín: está quinta en el ranking de las películas más vistas en Argentina.

La relectura se ratificó con “Maléfica” (2014), que retoma la historia de la princesa Aurora desde la perspectiva de la villana, interpretada por Angelina Jolie. Aquí Disney incluyó algunas correcciones (no es el carilindo de turno el que da el beso a la joven, lo que cambia el sentido del cuento) y permitió un equilibrio razonable entre CGI y actores.

Su buen recibimiento (US$758 millones) la hizo merecedora de una secuela, que llegará a las salas locales en octubre.

Lejos de la forzada oscuridad, aparecieron “Cenicienta” (2015), “El libro de la selva” (2016), “La bella y la bestia” (2017) y hasta “Christopher Robin” (2018), melancólico retorno de la pandilla de Winnie the Pooh, con el protagónico humano de Ewan McGregor.

Ante los excelentes resultados, en 2019 Disney triplicó su apuesta. Arribaron “Dumbo”, otra vez con la visión de Burton, y “Aladdín”, en manos de un desinspirado Guy Ritchie. Esta última amasó US$ 925 millones, convirtiéndose en la segunda live-action más taquillera, sólo detrás de “La bella y la bestia” (US$ 1.264 millones).

Pero, sin dudas, la mayor apuesta es la de Simba, Timón y Pumba, que llegó el jueves a los cines. Más allá de lo innecesaria que resulte una revisión de “El rey león”, Disney la blindó con un destacado elenco de voces (Donald Glover, Seth Rogen, Beyoncé y hasta la vuelta de James Earl Jones) y la selló con el trabajo de Jon Favreau, quien ya experimentó con el fotorrealismo animal en “El libro de la selva”. Se trata de una réplica exacta del clásico de 1994, incluso con Hans Zimmer orquestando, pero frívola en su esencia.

El Libro de la Selva: estrenada en 2016, dirigida por Jon Favreau.

En su afán de brindar la “experiencia visual”, lo que Disney olvida es que lo que hace valiosos a sus clásicos es la animación en sí misma. De nada sirve que Will Smith readapte los chistes de Robin Williams si su Genio carece de la gracia aportada por la ductilidad del cartoon. Lo mismo con la composición de los escenarios, aquí dejados a merced de pantallas verdes.

¿Es posible imaginar el cine -al menos, el pochoclero- alejado de la nostalgia? Recientemente se hizo viral en las redes sociales una cartelera en la que se leen títulos como “X-Men”, “Toy Story”, “Aladdín”, “Hombres de negro” y “Godzilla”, lo que demuestra a la perfección en qué época estamos o, mejor dicho, permitimos estancarnos.

El reciclaje que viene

“La dama y el vagabundo” (1955) tendrá una resurrección similar a la de Simba, Timón y Pumba, pero con estreno hogareño en la nueva plataforma Disney+ para noviembre próximo (se desconoce cómo será el lanzamiento en Latinoamérica).

Con tráiler ya disponible, “Mulán”, segundo blockbuster de Disney con una directora detrás (Niki Caro), llegará el 26 de marzo de 2020, mientras que hay planes asegurados para “Hércules” y “Tinker Bell” (de la saga Peter Pan) en el mediano plazo, además de la mencionada “La sirenita”.

Otro proyecto es “Cruella”, una re-remake de los dálmatas, esta vez con el protagónico consuelo de la siempre sobresaliente Emma Stone.

El público argentino es víctima de la “secuelitis”, ya que invade el ranking de las 10 películas con más entradas vendidas al 19 de julio, de acuerdo con Ultracine.

Las seis primeras fueron distribuidas por Disney. En breve se colará “El rey león” (estiman cifras como las de “Avengers”) y, a fin de año, “Frozen 2”. Difícil imaginar una realidad distinta cuando cada una se adueña de 600 pantallas en su estreno (más de la mitad que hay en el país). Pero lo importante es que los X-Men se cruzarán con los Avengers…
1. Toy Story 45.590.000

2. Avengers: Endgame 3.880.000

3. Wi-Fi Ralph 1.580.000

4. Capitana Marvel 1.355.000

5. Aladdín 1.320.000

6. Dumbo 1.045.000

7. Cómo entrenar a tu dragón 3 930.000

8. Spider-Man: lejos de casa 911.000

9. Dragon Ball Super: Broly 815.000

10. Anabelle 3: viene a casa 741.000