Cuál era el verdadero (pero secreto) nombre de El chavo del 8

Cuál era el verdadero (pero secreto) nombre de El chavo del 8

Después de muchos años, se dejó de emitir a El chavo del 8 y muchos secretos comenzaron a salir a la luz. Entre ellos, el verdadero nombre del personaje.

Cuál era el verdadero (pero secreto) nombre verdadero de El chavo del 8

El chavo del 8 marcó un antes y un después en varias generaciones. Durante casi cinco décadas fue transmitida de manera ininterrumpida por los distintos canales de televisión de latinoamérica y hace unos días se conoció la noticia de que dejará de hacerlo.

En ese sentido, varios secretos en torno al popular show empezaron a salir a la luz. Quizás el que más intrigó a los fanáticos durante todo este tiempo fue el verdadero nombre de El chavo del 8.

Conforme a lo que expresó el propio Roberto Gómez Bolaños en su libro ”El diario del Chavo del 8′‘, el querido personaje habría llegado a la vecindad luego de escaparse de la guardería donde sus padres lo dejaron a pocos días de haber nacido.

Al llegar, fue adoptado por una anciana que vivía en el departamento ocho hasta que la mujer falleció y decidió trasladarse al barril del patio principal. Según las interpretaciones que se han hecho de la serie, psicológicamente el barril era un simbolismo del vientre materno y de una seguridad que el personaje nunca había experimentado.

Cuál era el verdadero (pero secreto) nombre verdadero de El chavo del 8
Sin embargo, su nombre real siempre fue una incógnita. Conocido siempre por su apodo, varias versiones empezaron a señalar que el nombre verdadero sería Rodolfo Pietro Filiberto Raffaelo Guglielmi, algo mencionado por el propio Bolaños en un libro de su autoría pero donde no ahondó mucho sobre el tema.

Además, en un capitulo de El chavo del 8, el personaje intentó decir su nombre pero fue interrumpido cuando apenas pudo decir cuatro letras: ”Fili…”. No obstante, esta versión nunca fue confirmada por nadie del entorno de Bolaños ni de la serie por lo que, hoy por hoy, sigue siendo una verdadera incógnita.