Coronavirus: El insomnio, un problema que se multiplicó durante la cuarentena

Coronavirus: El insomnio, un problema que se multiplicó durante la cuarentena

Tenía insomnio cuando tenía algún problema en el trabajo o una preocupación, pero desde que estamos en cuarentena me pasa todos los días . Le consulté a mi terapeuta porque me pone muy mal no poder dormir. Suelo dormirme tarde y despertarme varias veces a la noche», dice Liliana Ariganello, una arquitecta de 50 años.

Según cuenta, suele dormirse cerca de las 2 de la madrugada y se despierta 6.30. A veces logra volver a dormirse a las 7 y termina despertándose al mediodía. «Creo que me pasa porque soy una persona muy activa y ahora estoy en casa, sin moverme. Además me preocupa la salud de mi familia, la economía y pienso en cómo haremos para salir adelante «, cuenta.

Desde el inicio de la cuarentena por el nuevo coronavirus , los especialistas están recibiendo muchas consultas como la de Ariganello por trastornos del sueño y dificultades para dormir . Es más, según reportes del Sindicato Argentino de Farmacéuticos y Bioquímicos (SAFYB), en los últimos 30 días se incrementó el consumo de psicofármacos, más que nada de tranquilizantes y ansiolíticos, que son medicamentos utilizados para calmar los nervios o para poder dormir.
 
«Esto implica un gran riesgo porque, por un lado generan adicción y acostumbramiento; y por el otro pueden aumentar la tasa de errores durante el día, predisponiendo a accidentes domésticos, laborales o accidentes de tránsito», destaca Juan Facundo Nogueira, neumonólogo y especialista en Medicina del Sueño del Hospital de Clínicas.

Algo similar a lo de la arquitecta le está pasando a Arturo Diehl Moreno. Este empleado bancario, de 53 años, está muy preocupado porque desde que empezó el aislamiento obligatorio no puede dormir. «Me acuesto a las 23, apago la luz y duermo solo por 20 o 30 minutos. Después abro los ojos y estoy dando vueltas hasta las 2.30. Me levanto, voy a la cocina, camino por la casa, miro la televisión. No sé qué hacer. Trato de conciliar el sueño, pero no es fácil», señala, con tono de preocupación.

Arturo atribuye el insomnio al estrés que provoca estar encerrado y a la incertidumbre por lo que está pasando y lo que puede llegar a pasar. «Además vivo con mi esposa y mi hija de 5 años. También pienso mucho en ellas y se me van sumando las preocupaciones», agrega.

Incertidumbre y angustia

Claudio Waisburg, neurólogo y director Médico de instituto SOMA, resalta que es un tiempo de muchas incertidumbres y angustias, y el insomnio aparece entre los principales síntomas por estos días. «Por primera vez el mundo entero está adaptándose a nuevos paradigmas. Nuestros cerebros están tratando de amoldarse a estas nuevas realidades que nos ponen a prueba, recalculando, como un GPS, a este nuevo escenario», explica.

Según Nogueira, cuando nos vamos a dormir se producen dos procesos muy claros con nuestros pensamientos: los fenómenos de focalización y de amplificación. «Significa que si durante el día nuestra mente transita por distintas situaciones, problemas, actividades laborales o recreativas, durante la noche se va a enfocar puntualmente en el problema que más nos preocupa en ese momento o por esos días. Y además si la preocupación se amplifica, nos parece que es más grave o más difícil de resolver, y nos invade una sensación de fatalismo que es difícil de contrarrestar», afirma.

Waisburg concuerda y agrega que habitualmente, en el ciclo normal de sueño y vigilia, el descanso se inicia cuando la mente libera al cuerpo del control absoluto del exterior, y empieza la relajación, que precede al sueño. «Pero actualmente nada de eso sucede porque nada está en orden, y entonces el estado de alerta no permite el pasaje de la vigilia al sueño debido a todas las preocupaciones e incertidumbres sobre el futuro que esta pandemia representa», señala.

Un error muy común en estos días de cuarentena es desordenarse con los horarios, acostarse muy tarde, quedarse conectados a las pantallas, las redes sociales y, en consecuencia, levantarse más tarde. «Al hacer esto se altera el ciclo vigilia-sueño. Nuestro cuerpo y fundamentalmente el cerebro coordinan muy precisamente su funcionamiento con el ciclo luz-oscuridad. Si alteramos nuestro ritmo de descanso y nos desacoplamos de ese ritmo natural corremos el riesgo de afectar funciones centrales de nuestro organismo, como el control de la actividad cardiovascular. Además se altera nuestro ritmo de descanso, lo que puede generar situaciones de insomnio o ‘corrimientos de fase de sueño’ cuando llegue el momento de volver a la rutina cotidiana», alerta Nogueira.

Además Waisburg advierte que dormir pocas horas puede tener consecuencias graves en el cuerpo. «Un sueño diario deficiente es un factor que agrava los trastornos psicológicos, la mala alimentación, el sedentarismo y enfermedad cardiovascular», sostiene.

Por otro lado, según el neurólogo, varios trastornos de salud tienen factores de riesgo asociados a la alteración del sueño. «Es el caso de las enfermedades psiquiátricas como la ansiedad, la depresión; enfermedades neurológicas como Alzheimer o Parkinson; trastornos cardiovasculares como la hipertensión arterial y las afecciones coronarias; enfermedades metabólicas como la diabetes y la obesidad; y ciertos casos de cáncer», enumera.

Fuente: Infobae