Ciberbullying y grooming, niños expuestos en cuarentena

Ciberbullying y grooming, niños expuestos en cuarentena

Como el aislamiento social preventivo y obligatorio es solo físico y no virtual, la hiperconectividad puede hacer más vulnerables a niñas y niños también a los agresores remotos, desde pares que ejercitan el ciberbullying hasta agresores sexuales que incurren en el delito de grooming, advirtieron desde la Asesoría General Tutelar de la Ciudad de Buenos Aires.

“Se cree que el principal objetivo del grooming es conseguir un encuentro con el niño, niña o adolescente (NNyA), pero el mayor objetivo de hacerse pasar por otra persona es obtener información y generarles un contacto de confianza para solicitarles luego imágenes con representaciones sexuales para ingresarlas a redes de intercambio de fotografías y videos, dejándolos expuestos”, explicó la asesora general tutelar de la Ciudad, Yael Bendel.

“Hoy ese es el delito más fácil de cometer porque NNyA están en su cuarto, con la tablet, el teléfono conectándose con un millón de personas, que algunas conocen y otras no”, explicó.

La funcionaria dijo que a este tipo de delitos “se tarda muchísimo en detectarlos”, porque la mayoría de las veces esto depende de que los NNyA “comiencen con cambio de conducta evidente, porque sienten vergüenza, culpa y temor de contar que alguien los está extorsionando”

“Pero cuando se detecta, un error común que se comete es ponerse en contacto con el agresor y ahí se borra toda la prueba porque lo ponen en alerta: lo más importante es que se tomen captura de pantalla, no se tome más contacto (con el groomer) y se haga la denuncia correspondiente”, aconsejó.

La funcionaria señaló que si bien “no aumentaron denuncias”, el organismo tuvo “varias consultas por redes sociales”, con la novedad de que son los propios adolescentes los que se ponen en contacto por allí, para contar sobre ‘algo que le pasa a un amigo’ y que en muchos casos se terminan develando como las reales víctimas.

Respecto al ciberbullying, Bendel aseguró que es esperable que aumente porque las tecnologías “son el único elemento de contacto” con el mundo exterior de muchos chicos, que terminan “amplificando aquello que venía sucediendo en la escuela”.

“Es violencia entre pares, pero más allá de que tenemos que estar atentos que nuestros hijos no sean víctimas ni victimarios, muchas veces los que la ejercen son víctimas ellos mismos, en sus propias casas», añadió.

“Por eso más allá de la edad de los niños, es importante poner en aviso a los organismos de protección, porque también nos permite ver qué está pasando en la casa del agresor, por qué tiene esas conductas agresivas o violentas”, concluyó. (Ver recuadro Líneas de atención gratuita a niñas, niñas y adolescentes)