Así se hizo la épica «1917» de Sam Mendes

Así se hizo la épica «1917» de Sam Mendes

Con la película de Sam Medes pasa algo curioso. La inmensa cantidad de aciertos que tiene quedan eclipsados por la hazaña técnica del falso plano secuencia. Un complejo artificio al servicio de la narrativa en el que cada uno de los técnicos tuvo que colaborar más estrechamente que lo habitual.

Desde la producción tuvieron que llevar una meticulosa planificación en cada uno de los elementos y momentos del largometraje. El equipo de diseño de producción junto al director artístico crearon planos y maquetas muy detalladas de los set que sirvieron de base para su futura construcción.

 

Estos modelos también fueron utilizados por Mendes y por Roger Deakins para hacer pruebas de iluminación y comprobar cómo afectarían distintas fuentes de luz y poder organizar la puesta en escena, la distribución de los personajes y el recorrido que debía hacer la cámara.

Las dimensiones finales están calculadas meticulosamente cronometrando la duración de la tomas que se rodarían. Hasta no conocer ese detalle no se podía edificar él decorado, ya que el tiempo del plano secuencia debía coincidir con lo que tardaban los actores en recorrer el set.

Los pueblos, las estructuras derruidas o el kilómetro y medio de trinchera excavado debían adaptarse al trabajo de cámara tanto en sus medidas como al incluir atajos como paredes desmontables que favorecieran a la transición entre escenarios y permitieran a los operadores trabajar de forma invisible.

Roger Deakins el genio detrás de la cámara

En esta película el británico se luce junto a su gran aliado la Alexa mini LF, cámara que permite un look limpio y realista. Esta fue seleccionada por dos motivos: el primero por la calidad de imagen y el escaso ruido que genera al trabajar con isos medianamente elevados como 1600 y 3200. El segundo por su ergonomía, con un cuerpo de 2,6 kilos es especial para hacer largos planos e ir intercambiandola sobre la marcha de technocranes a drones, pasando por jeeps, steadicams o, incluso, motocicletas.

Utilizó difusores naturales: las nubes. Rodar de día implicaba sombras muy duras y marcadas por todas partes, asi que debían esperar a que el tiempo empeore para filmar, si las nubes se disipaban tenían que dejar de filmar y esperar.

De “La soga” de Hitchcock a «1917» de Mendes

La técnica del corte invisible la vimos en reiteradas oportunidades. El primero en utilizarla fue Alfred Hitchcock en su película “La soga” de 1948. Después de aquella revolucionaria película vimos esta técnica en títulos como «El arca rusa» (Alexandr Sokurov, 2002), «Birdman» (Alejandro González Iñarritu, 2014), «Hablar» (Joaquín Oristrell, 2014), «Victoria» (Sebastian Schipper, 2015).

En este caso el ilusionista detrás de todo esto es Lee Smith, el montajista que utilizando trucos de la vieja escuela, como objetos y personas pasando delante de la cámara o entradas a lugares más oscuros pudo enmascarar estos cortes y edito esta ilusión de prácticamente dos horas.

Todo lo comentado hasta el momento se puede ejemplificar muy bien con el plano de seguimiento que le pone el moño al clímax de la película.

Te lo dejamos acá para que lo puedas ver (ojo sino la viste esto puede ser un spoiler): 

One Perfect Shot

@OnePerfectShot

 

Go see 1917 in a theater. Full stop.

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