Argentina quedó varada en una isla de Tailandia y convirtió la limpieza de playas en su trabajo

Argentina quedó varada en una isla de Tailandia y convirtió la limpieza de playas en su trabajo

Carla Santarelli Grossman salió de la Argentina en marzo con destino a Asia, pero lo que tenía que ser un viaje de dos meses por distintos países de la región resultó en una estadía exclusiva en Tailandia. Varada, por la pandemia del coronavirus, en la isla de Ko Samui, alquiló un kayak con el objetivo de remar hasta conocer nuevas playas. Pero la cantidad de plásticos y basura que encontró en su paseo en el mar la sorprendieron y empezó a juntarla. «Esa primera vez fui atando las cosas al kayak como pude, pero ahora directamente salgo con bolsas», explica Santarelli Grossman quien ya convirtió la limpieza de playas en parte de su rutina en la isla.

Según la Organización de las Naciones Unidas (ONU), cada año alrededor de 13 millones de toneladas de plásticos terminan en los océanos y se espera que si el consumo de plásticos no se modifica para 2050 habrá más plásticos que peces en el mar . Mantener la salud de los océanos es uno de los Objetivos de Desarrollo Sustentable de la ONU.

«Existe el concepto de que todo lo que es basura es un asco y está sucio, pero yo creo que le podemos dar un uso más», explica Santarelli Grossman. Ella separa y conserva algunos de los objetos que encontró en el mar. Entre ellos, la cabeza de una muñeca que finalmente le regaló a una nena de cinco años que conoció en la isla y una bolsa que originalmente contenía arroz que usa como bolso de playa. «La gente flashea con esa bolsa, me dicen que es re cool y nadie lo puede creer cuando se enteran que estaba en la basura», dice.

El consumo responsable forma parte de la filosofía de Santarelli Grossman hace varios años. «Tengo un uso muy consciente de la energía y el agua, me importa no derrochar. Siento que las cosas no son ilimitadas», dice.

«Sin necesariamente ser ambientalista con mi sentido común voy haciendo lo que puedo. Yo creo que la gente no hace por falta de conocimiento, porque no se le ocurren estas cosas y, por eso, lo intento comunicar con la mayor dulzura posible», explica. Además de recolectar basura, Santarelli Grossman intenta no producir mucha y concientizar al respecto.

«Me muevo a todos lados con una pajita de plástico y una bolsa que hasta que no tenga tantos agujeros que se me caigan las cosas no pienso desechar. Tenemos la inocente idea de que todo es inagotable, pero se terminan los recursos y tenemos que generar conciencia», dice. /La Nación