30 años sin Federico Moura el vanguardista del rock nacional

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Cambió el panorama musical para siempre. Con su imagen y sus letras, el cantante trajo luz a una época marcada por la oscuridad. Un repaso de su carrera con Virus

Virus no es descriptible en palabras porque como intención artística es algo latente, algo que está pasando, es lo que nos sale ser en el momento”. Así definía a la banda Federico Moura en una entrevista con Clarín en 1985. Una propuesta que marcó a la generación del ’80, con una imagen y un sonido novedoso para la época.

El grupo se formó en La Plata con Federico, sus hermanos Julio Moura (guitarra), Marcelo Moura (teclados), Mario Serra (batería), Ricardo Serra (guitarra, luego sería reemplazado por Daniel Sbarra) y Enrique Muguetti (bajo). Ellos traían una propuesta novedosa, tanto musical como visual, que fue resistida en un principio, pero que con el tiempo se transformó en un éxito imparable en toda Latinoamérica. Federico fue un artista completo, sensible y culto. Seducía sobre el escenario con sus movimientos, con su particular voz.

Nació el 23 de octubre de 1951, el mismísimo día que Charly García. Hijo de una maestra y pianista aficionada y de un reconocido abogado especialista en derecho civil, Federico de chico se interesó por el deporte, de hecho practicó varios, pero se destacó jugando al rugby en el club La Plata Rugby. A los 15 años, mientras estudiaba en el Colegio Nacional de La Plata, formó su primer grupo: Dulcemembriyo, donde tocó el bajo.

La banda, en sus primeros años (Foto-Marcelo Zappoli).
La banda, en sus primeros años (Foto-Marcelo Zappoli).

En 1970, vivió un tiempo en Londres, donde descubrió a importantes figuras del rock que marcarían los primeros pasos de Virus. En esa época, Federico le mandaba discos a sus hermanos para tenerlos al tanto sobre las nuevas propuestas. Ya de regreso en el país, a mediados de los ’70 se puso un negocio de ropa en Buenos Aires, marcando nuevas tendencias también de la moda.

El nacimiento de Virus

La banda surgió del desprendimiento de dos grupos platenses: Marabunta y Las Violetas. “Federico se quería ir con Las Violetas a España, pero se le complicó. Finalmente se fue a Río de Janeiro a lo de un amigo. Con mi hermano lo fuimos a visitar un tiempo después, en noviembre de 1979, y le llevamos un casette con nuestras canciones. Al mes apareció en un ensayo y se sumó al grupo. Ya en enero de 1980, luego de llamarnos Duro por unos días, arrancamos a tocar”, le cuenta Julio Moura, guitarrista del grupo y hermano del cantante a La Viola.

Sobre la elección del nombre, el músico recordó: “Sentíamos que Virus se entendía en todos los idiomas. Teníamos algunos nombres dando vueltas y lo elegimos sin darnos cuenta. Después se transformó en algo trascendental y tuvo muchas cosas atrás, desde la enfermedad de Federico, hasta el contagio de nuestra música. Eso no fue consciente, pero uno no sabe cómo surgen las cosas”.

Las canciones de Virus sonaban distintas al rock de la época dominado por grandes artistas como Charly García y Luis Alberto Spinetta. El grupo traía un aire fresco, renovado, con letras irónicas, y el pelo corto. “Somos un grupo que le da mucha importancia al ritmo, porque entiende que el ritmo es a la música como el baile al cuerpo”, describió el artista en una entrevista en 1985.

Crónica de un show de Virus en Obras (revista Pelo).
Crónica de un show de Virus en Obras (revista Pelo).

Pero a Virus no le fue fácil imponerse. Tuvo que darle batalla al primer rechazó del público. “Fue una lucha importante, no solo al cambio estético y musical, estábamos en dictadura, con un entorno difícil. Teníamos que ver si llegábamos a hacer algo. Teníamos muchas ganas, y actitud. Cuando tocamos en el festival Prima Rock (1981) nos tiraron de todo. Recuerdo que después de algunos shows nos metían en cana. Teníamos una necesidad enorme de tocar. Era una forma de enfrentar todo eso”, recuerda Julio.

Esa nueva imagen surgió de forma espontánea. “No era que lo buscábamos. Tenía que ver un poco con lo que vivíamos.Habíamos viajado, conocíamos otras cosas, y llegamos al escenario tal cual éramos. Cuando estás ahí arriba, todo cambia, sos otra persona, y todo se potenciaba mucho más”, describe Julio Moura.

Wadu-Wadu (1981), fue el disco debut de Virus, con 15 canciones que marcaron a la perfección la novedosa propuesta. El tema que le da nombre al álbum se instaló como el primer clásico de la banda, que se mantuvo a lo largo de toda su carrera. Luego llegaría Recrudece (1982) y un sonido más rockero en Agujero interior (1983), con la producción de Michel Peyronel.

“La idea es modificar y no estancarse. Creo que cuando la gente nos comprenda realmente van a derrumbarse muchos prejuicios. Aquí es muy común el acomodamiento, en lo que se refiere a la flexibilidad para aceptar la rueda general de las cosas y lo que ya está establecido, pero eso tiende a cambiar”, le contó Federico Moura a la Revista Pelo en marzo de 1983.

Relax (1984) marcó un nuevo rumbo para Virus: una presencia más marcada de sintetizadores y un interesante trabajo en los arreglos. “Me puedo programar” y “Amor descartable” fueron dos canciones que se apoderaron de las radios y de las pistas de baile.

Su siguiente disco, Locura (1985), instaló a la banda en lo más alto y llegó a vender más de 200.000 copias. “Pronto entrega” y “Una luna de miel en la mano” fueron los cortes del álbum. “De un disco a otro íbamos cambiando mucho. Cuando estábamos terminando uno ya estábamos componiendo para el otro. Era un poco por la necesidad y la energía de sacar cosas. No éramos conscientes de lo que pasaba, sí sabíamos la convocatoria que teníamos”, cuenta Julio Moura sobre la gran capacidad creativa que tenían.