25 años de la muerte de Kurt Cobain: el grito de toda una generación

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Furia y dolor. Recordamos sus últimos días, el disco que llevó a Nirvana a lo más alto, y su paso por la Argentina.

Los últimos días de Kurt Cobain estuvieron cargados de misterio. Su esposa y sus amigos estaban desesperados, no sabían dónde estaba. Se había escapado de un centro derehabilitación de Los Ángeles, sacó un vuelo a Seattle, y el último en verlo había sido el bajista de Guns N’ Roses, Duff McKagan. El cantante y guitarrista de Nirvana fue encontrado muerto en su casa, el 8 de abril de 1994, por Gary Smith, un electricista que había ido a hacer un trabajo. Tenía una escopeta apuntando a su boca y una alta concentración de heroína en su cuerpo. Según la investigación, el músico se mató de un disparo, tres días antes.

Cobain había tenido un episodio en Roma, en marzo de 1994, cuando fue hospitalizado por una sobredosis de tranquilizantes. A los pocos días, su esposa Courtney Love tuvo que llamar a la policía después de que Kurt se encerrara solo en una habitación con una pistola. Ese episodio motivó su ingreso a un centro para rehabilitarse. No funcionó.

Imagen del cuerpo de Kurt Cobain (Foto-AP).
Imagen del cuerpo de Kurt Cobain (Foto-AP).

Kurt dejó una carta suicida, dedicada a Boddah, su amigo invisible. “Ya hace demasiado tiempo que no me emociono ni escuchando ni creando música, ni tampoco escribiéndola, ni siquiera haciendo Rock’n’Roll. Me siento increíblemente culpable. Por ejemplo, cuando se apagan las luces antes del concierto y se oyen los gritos del público, a mi no me afectan tal como afectaban a Freddie Mercury, a quien parecía encantarle que el público lo amase y adorase. Lo cual admiro y envidio muchísimo. No los puedo engañar, a ninguno de ustedes“, destacó en uno de los párrafos cargado de dolor.

“Debo ser uno de aquellos narcisistas que sólo aprecian las cosas cuando ya sucedieron. Soy demasiado sencillo. Necesito estar un poco anestesiado para recuperar el entusiasmo que tenía cuando era un niño”, describió el músico sobre el momento que estaba viviendo.

Al final de la carta, Cobain dejó un último pedido para Courtney, en relación a la hija de ambos. “Por favor seguí adelante, por Frances, por su vida que será mucho más feliz sin mí. Los quiero. ¡Los quiero!”.

Kurt Cobain nació el 20 de febrero de 1967 en Aberdeen, una pequeña localidad costera en el estado de Washington (Estados Unidos). Sus primeros años de vida lo marcaron para siempre: el divorcio de sus padres y algunos problemas que sufrió de violencia en la escuela. Todo ese sentimiento de bronca encontró su lugar de descarga en la música. A los 14 años comenzó a tocar la guitarra, pasaba horas tocando sus canciones favoritas de Los Beatles.

“Había vivido una infancia sórdida, sufría los acuciantes síndromes vitales de un drogadicto, pero fue en gran medida la fama lo que hizo reventar sus inseguridades , transformándolas en un deseo letal”, escribió sobre el artista Ignacio Julià en su libro Grunge, Noise & Rock Alternativo.

A los 20 años, junto al bajista Krist Novoselic y el baterista Chad Channing, le dio vida a Nirvana, un grupo dotado de energía rockera, con influencias en leyendas como Led Zeppelin y Pixies, entre otras. La respuesta de la crítica fue positiva. Había algo interesante en aquella banda grunge.

Nevermind, el disco que puso a Nirvana en lo más alto

El segundo trabajo de la banda significó un quiebre. Un antes y un después. Un álbum que marcó a la música de ’90 y más aún, a toda una generación. Fue un grito para millones de jóvenes en el mundo. Vendió más de 30 millones de copias y se transformó en un emblema gracias a himnos como “Smells Like Teen Spirit“, “Come As You Are”, “Lithium” o “Polly”, entre otros.

Kurt, Krist Novoselic y Dave Ghroll, este último en reemplazo de Channing, entraron al estudio sin saber el poder que guardaban sus canciones. “Fue muy interesante. No teníamos ningún tipo de presión y la parte más importante la grabamos en 16 días. Ellos habían estado ensayando mucho el material. Por primera vez estaban en Los Ángeles, con dinero y disfrutando del momento. Nadie esperaba semejante respuesta por parte del público. Cuando se publicó fue un éxito inmediato. Todos hablaban de Nevermind. Cambió mi vida”, le contó Butch Vig, productor del disco, e integrante de Garbage a La Viola.

El músico agregó que Cobain se comportó de una manera extraña durante la grabación. “Tenía momentos donde se bloqueaba y se iba a un rincón del estudio y no hablaba con nadie. Esa era su forma de ser, pero cuando estaba grabando era increíble”.

De un día para otro, Nirvana se convirtió en un gran suceso mundial. Los chicos escuchaban estas canciones y en cada uno de sus shows eran miles los fans que las coreaban. “Si fuera inteligente, me habría guardado las canciones de Nevermind para publicar en un período de 15 años”, contó Cobain a la revista Rolling Stone. Esa fama repentina no lo atraía. Mantenía una relación ambigua con el estrellato; quería ser famoso, pero no buscaba ser un Lennon o un Sid Vicious de su generación.

“Hacía tiempo que el rock no contaba con un ídolo de masas tan inconformista: un artista que cubre de furia un discurso expresivo, fundamentado en rock de guitarras truculentas y tonadas que picotean la mente, dolorosamente consciente de la incapacidad para articular su propia satisfacción”, argumentó Julià.

Nirvana y su paso por la Argentina

El grupo se presentó en el país el 30 de octubre de 1992, ante un colmado estadio de Vélez. Los fans argentinos querían vivir en carne propia el gran momento de la banda. Los Brujos y Calamity Jane, una banda de chicas amigas de Cobain, fueron teloneros. Pero este último grupo no fue recibido bien por el público. Esto molestó a Kurt, quien durante el set de la banda tocó algunos temas de Nevermind, pero faltó el que todos querían escuchar, el gran hit del momento, “Smells Like Teen spirit”. El cantante y guitarrista amagó en tocarla en varias oportunidades, pero el público se quedó con las ganas.

Sergio Marchi, periodista de Clarín en aquellos días, tuvo la posibilidad de entrevistarlo después del show. “Sentí que estaba haciendo una nota con un nuevo talento. Era la figurita en ascenso difícil de conseguir. Hablamos de varios temas y principalmente de lo preocupado que estaba por su pequeña hija. Cuando me enteré de su muerte, en lo primero que pensé fue en ella”, recordó a La Viola.

El famoso trío estuvo tres días en el país y salvo Cobain, el resto de los integrantes, más la comitiva, decidieron salir a recorrer la ciudad. Courtney Love visitó un local en San Telmo para escuchar un poco de música.

También, Novoselic aprovechó para ir al viejo Roxy y se mostró muy cordial con la gente. Kurt Cobain, en cambio, se mostró aislado del resto. “Decidió quedarse en el hotel. Sufría de dolores de estómago y los días que estuvo en la ciudad prefirió quedarse en la habitación. No quería dar notas. Solamente dio la entrevista con Sergio Marchi de Clarín“, destacó Martín Rea en ese momento prensa de BMG, discográfica a la que pertenecía Nirvana, a La Viola.

El legado de Kurt Cobain

Nirvana le abrió las puertas a un nuevo sonido que trascendió en los ’90: Pearl Jam, Alice in Chains y Soundgarden, entre otras. Con una corta carrera (1987-1994) el grupo se hizo de un nombre que creció luego de la muerte de su líder. En el 2014, la banda ingresó al Salón de la Fama del Rock and Roll.

“Debería sentirme culpable. Debería estar viviendo el viejo estilo de vida punk amenazador y negarlo todo“, sintetizó Kurt Cobain en una entrevista en 1992 con Rolling Stone. Toda una declaración de principios.