“Fuerza Natural”, la historia detrás del último disco de Gustavo Cerati

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Un viaje sonoro. Un jinete enmascarado sobrevolando edificios. Rock, folk y psicodelia. En La Viola hablamos con algunos de los músicos que acompañaron al recordado artista en este trabajo.

El 2007 fue año muy intenso para Gustavo Cerati. Marcó el regreso de Soda Stereo, con la imponente gira “Me Verás Volver“. El cantante y guitarrista junto a sus compañeros Zeta Bosio y Charly Alberti recorrieron América con sus éxitos. Una nueva generación tenía la posibilidad de ver al gran trío en vivo. También, el recordado artista tuvo una gran respuesta con la salida de su cuarto disco solista, Ahí Vamos, con una propuesta diferente a lo que venía haciendo: guitarras distorsionadas y una propuesta más rockera.

“Fue todo tan gigante y tan power que necesitaba bajar unos cambios“, reconoció Cerati en una entrevista. Por eso, gran parte del 2008 se tomó un descanso. Fue en septiembre, con la primavera, cuando decidió entrar en su estudio Unísono para diagramar su futuro disco. Pasó muchas horas escuchando música de su adolescencia, como Led Zeppelin, Traffic, Todd Rundgen, Ney Matogrosso o Electric Light Orchestra (ELO). También mostró interés por el folk, con artista nuevos como Vetiver, Fleet Foxes o el trabajo de Robert Plant junto a Alison Krauss, Raising Sand.

Sintió la libertad de crear nuevas melodías. Se apoyó en sus chiches electrónicos. Empezó a samplear fragmentos de canciones como boceto de los temas. Casi no tocó la guitarra por esos días. Ya con unas canciones en mente, se fue de vacaciones a su casa en San Ignacio, cerca de Punta del Este. Necesitaba conectar con la naturaleza para fortalecer sus ideas en verano.

El músico en la consola escuchando una de las canciones (Foto - Germán Sanz - Cerati.com).
El músico en la consola escuchando una de las canciones (Foto – Germán Sanz – Cerati.com).

Instalado en Uruguay, Gustavo Cerati se encontró en una fiesta con el guitarrista Gonzalo Córdoba, que había formado parte de Suárez y a Adrián Cayetano Paoletti, un músico y compositor que estuvo en el grupo Copiloto Pilato. “Me conocía de los ’90, me vino a ver tocar. Siempre estaba muy atento a lo que pasaba en el under. Me había llamado para grabar guitarras y aportar lo mío en su nuevo proyecto. Me sorprendió mucho”, le contó Córdoba a La Viola.

Por su parte, Paoletti describió cómo fue la invitación a participar en el proyecto: “Gustavo estaba con los demos y en la charla salió el tema de las letras. Me contó que le daba fiaca y se tenía que poner las pilas para escribir. Gonzalo me propuso para que pueda escribir algo. Era la primera vez que lo conocía“.

También le adelantó que el sonido del disco, que finalmente se llamó Fuerza Natural, tenía referencias a los álbumes de los ’70 y también al rock nacional, en especial al primer disco de David Lebón. “Quería hacer un disco con letras que salgan de lo trillado, del amor entre pareja Buscaba algo más psicodélico con letras sobre animales. En chiste le conté que esa era mi especialidad”, recordó a La Viola Paoletti.

El músico tocando una guitarra acústica, un instrumento muy presente en Fuerza Natural (Foto Germán Sanz - Cerati.com)
El músico tocando una guitarra acústica, un instrumento muy presente en Fuerza Natural (Foto Germán Sanz – Cerati.com)

Al día siguiente, ya con una copia de las canciones, Adrián se puso a escribir en su cuaderno. Se metía en su auto, que era el único lugar donde tenía un reproductor de CD. “Pasé varias horas escuchando los 19 tracks. Trataba de ponerle palabras a esas melodías. A los dos o tres días le mandé un mensaje a Gustavo para contarle que ya tenía varias letras, cerca de 10. Me contestó que estaba inspirado. Yo le contesté que era mi trabajo”.

“Una de las primeras canciones que le mostré en su casa de José Ignacio fue ‘Sal’. Justo habla de un hipocampo. Cuando lo nombré se paró, fue a una habitación y volvió con uno que había encontrado en la playa. También estaba ‘Amor sin rodeos‘ que tiene la frase que me gusta mucho, ‘y en alambrados como pentagramas. Los pájaros tocando tu canción’, o aparece el jinete enmascarado, que después se transformó en el arte de tapa del disco”, recordó el compositor. “En ‘Magia’ quedaron algunas frases sueltas”, agregó.

También Cerati contó con el apoyo en las letras de su amigo Richard Coleman y Benito, su hijo, quien ya había colaborado en el disco Ahí Vamos. “Eligió “Fuerza Natural” como nombre para uno de sus temas y hasta lo puso como título. Trabajar en familia siempre me pareció muy lindo”, le dio a La Viola.

Manos a la obra

Al terminar el verano, Gustavo Cerati se puso en contacto con su banda Leandro Fresco (coros y programación adicional), Fernando Nalé (bajo), Fernando Samalea (batería y percusión), Gonzalo Córdoba (guitarras) y Anita Álvarez de Toledo (coros) para grabar las canciones que ya iban tomando forma.

Unísono, el estudio, se transformó en un centro de operaciones. “Era increíble como trabajaba. Estaba siempre muy atento a todo. Se rodeaba de gente que le importaba mucho su opinión. Él lo tomaba de forma natural. Para mí fue como entrar a una nave espacial, fue mi primer trabajo importante. Al estar cerca de él me hizo aprender mucho, me dejó muchas cosas, una amistad muy grande con el resto de los músicos”, definió Gonzalo Córdoba.

Una pared de amplificadores (Foto Germán Sanz - Cerati.com).
Una pared de amplificadores (Foto Germán Sanz – Cerati.com).

“Rapto”, “Déja Vú”, “Magia”, “Rapto”, “Sal” y “Cactus” fueron pasando por la consola de sonido. Fueron horas de pulir cada sonido hasta lograr la perfección. “Cada vez que escucho ‘Cactus’ me vuelve a tocar la fibra más íntima. Recuerdo la primera vez que la escuché, que nos leyó la letra, y que pensaba que podía ser para una madre, una amante, para alguien que no está, medio ambiguo. Sencilla pero muy profunda. Una melodía muy interesante”, describió Córdoba.

“La idea de las guitarras estaban bastante claras desde el principio. Gustavo quería un sonido fuerte, con un trabajo muy lindo de las acústicas, con los arreglos que hizo él y que grabó Gonzalo Córdoba”, destacó Richard Coleman. “Muchas partes fueron creadas en los demos, con un programa digital que se llama Live que te permite cambiar la velocidad. Él lo armó con fragmentos de otros temas y lo que hizo fue replicarlas tocándolas”, agregó el músico a La Viola.

Durante le proceso de grabación, Cerati se ocupó de cada detalle junto al productor Héctor Castillo. Tenía toda la tecnología para dar sus ideas. “Una vez fui al estudio, antes de que arrancara a grabar, y tenía varios amplificadores colocados en un cuadrado en la pared. Quería saber cuál tenía el sonido que necesitaba. Otro día llegué y tenía un equipo microfoneado adelante y atrás. Era curioso e investigador y la tenía muy clara”, contó a La Viola el reconocido luthier Jorge “ASH” Zeballos.También le preparó varias guitarras, en especial, una Telecaster que tocó en la última gira.

En Fuerza Natural , el artista trabajó con melodías de distintos estilos. Está el rock, el folk y también hay cierto costado psicodélico. En “He visto a Lucy” (con referencia a los Beatles), Cerati decidió usar un bajo Hofner, la famosa marca que usaba Paul McCartney. Se puso en contacto con Fernando Blanco, Nube 9 y exinbtegrante de Los Súper Ratones, que tiene uno original.

“Me llamó un técnico para preguntarme si le prestaba el bajo. Se lo llevé y pude ser testigo de la grabación. Me impresionó su entusiasmo y el interés que tenía. Lo terminó tocando él. A cada nota le ponía mucho sentimiento. Me preguntó que significaba Nube 9 y le conté que tenía que ver con el disco de George Harrison y que tenía que ver con un estado de meditación. Lo anotó. Después encontré en el track oculto “#” que lo menciona”, recordó Blanco.

“Fuerza Natural representa el punto mas alto de la carrera de Cerati. Desde la composición del sonido, la producción y es muy bueno. Él mismo dijo que después de este disco me puedo morir tranquilo. En perspectiva suena horrible, pero refleja lo que él pensaba sobre este disco. Todos los músicos cercanos a él compartimos esa idea, que es el mejor”, describió Richard Coleman.

El cantante y guitarrista recordó a La Viola una curiosa anécdota de la grabación. “Un día llegué al estudio y lo encontré cantando en el control, un lugar donde no es común que esto ocurra, para eso está la sala. Estaba probando una técnica nueva con un micrófono. Abrí la puerta, el me saluda con la mano, tenía auriculares, y me dijo algo por lo bajo, pero no lo entendí. Después descubrí que estaba grabando y yo hablé con él sin problemas. Creo que es una de las tomas que quedó, obviamente sin la parte que charlamos”.

Finalmente, el disco salió el 1 de septiembre de 2009. “Estoy tranquilo, lo terminé hace dos meses. Quiero que salga para saber un poco como funciona. Llegó el momento. Estoy muy contento. Creo que la música habla por mí”, le contó unos días antes Gustavo Cerati a La Viola.