Por el “efecto selfie”, aumentan las consultas por operaciones de nariz

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Según una encuesta reciente, el 55% de los cirujanos aseguran que se piden más rinoplastías por cómo ven su nariz en sus fotos los pacientes en las redes sociales.

La selfie, o auto-foto, se convirtió rápidamente en una de las principales modalidades fotográficas de los tiempos que corren; sólo en 2014 se capturaron más de 93 mil millones de este tipo de fotos en teléfonos Android por día. Pero ocurre que a pesar de la facilidad con la que se toman estas fotografías, la corta distancia de la cámara provoca una distorsión del rostro debido a la proyección, sobre todo un aumento de las dimensiones de la nariz.

Es lo que se conoce como el “efecto selfie”, que según un reciente estudio, hace que la nariz se vea un 30% más grande de lo que se vería si foto no fuera tomada con un teléfono smartphone.

El estudio llamado “Distorsión Nasal en Fotografías de Corta Distancia: El Efecto Selfie”, fue publicado en la revista JAMA Facial Plastic Surgery, y explica en detalle cómo exactamente distintos factores agrandan la nariz, incluso un esquema del proceso. El estudio muestra que, cuando alguien se saca esta fotografía, la lente más ancha de la cámara y la distancia combinadas pueden aumentar significativamente el tamaño de nuestra nariz, hasta un 30%, teniendo en cuenta que esta se toma en promedio a unos 30 centímetros.

Este año, el 55% de los cirujanos dijo que los pacientes acudían por consultas basadas ​​en la disconformidad con el tamaño de su nariz a causa de sus selfies o fotos en las redes sociales. En base a esta idea, el equipo de investigación dirigido por Brittany Ward se propuso crear un modelo matemático que explique este aparente efecto, que hace que las personas piensen que necesitan un trabajo de nariz.

Los investigadores compararon los tamaños de la nariz de personas cuyas fotos se tomaron desde 30 centímetros de distancia, como una selfie, y también desde 1,5 metros de distancia, que es una distancia estándar utilizada en los retratos. De todas sus comparaciones, pudieron demostrar matemáticamente el efecto de selfie: que las fotos tomadas desde una distancia cercana distorsionan el tamaño de las narices.

Los investigadores explicaron que colocar la lente de la cámara tan cerca de la cara hace que su nariz parezca más grande que la de otras personas que se sientan a una distancia promedio de la cámara. El efecto es similar a cómo se distorsionan los tamaños según lo lejos que se encuentre lo que está mirando. En el caso de las narices, estas fotografías las hacen parecer más gruesas y más anchas de lo que realmente son, y eso es un problema porque los cirujanos plásticos dicen que las personas generalmente prefieren narices más pequeñas.

“Los adultos jóvenes constantemente se sacan este tipo de fotos para publicar en las redes sociales y piensan que esas imágenes son representativas de cómo se ven realmente, lo que puede tener un impacto en su estado emocional. Quiero que se den cuenta de que cuando se toman una selfie, en esencia, están mirando un espejo distorsionado portátil”, explicó Boris Paskhover, uno de los coautores del estudio, que también es un cirujano de cuello y cabeza.

Consultado por Infobae, el médico especialista en cirugía plástica, estética y reconstructiva Fernando Felice (MN 108.614) detalló que “la distorsión genera un angostamiento del rostro con un aumento de la dimensión centro facial, principalmente del área nasal y también del mentón”.

Y tras ejemplificar con fotos de una paciente, puntualizó: “Ambas imágenes fueron tomadas con el mismo teléfono y misma luz. En la imagen de la izquierda se ve el rostro más adelgazado y la nariz y el mentón más proyectados, que es lo que ocurre cuando se hace un primer plano en una selfie, en la foto de la derecha se colocó un zoom de 1.5 a la cámara y eso hace que se vea más natural el rostro”.

Paskhover no es el único cirujano que informó pacientes con problemas del efecto selfie. Una encuesta reciente realizada por la Academia Estadounidense de Cirugía Plástica Facial y Cirujanos Reconstructivos (AAFPRS) descubrió que el 42% de sus miembros informaron sobre pacientes que buscaban procedimientos cosméticos con el propósito de mejorar su apariencia en las plataformas de redes sociales.

Debido a este efecto, el equipo de investigación aconsejó a los pacientes que eviten el uso de las selfies que tomaron para determinar si desean o no someterse a una rinoplastia. En muchos casos no es necesario operarse, ya que la imagen capturada con la cámara frontal no significa absolutamente nada en la apariencia real de las personas.

Fuente: Infobae