¿Playa o Montaña? Según la ciencia, donde es el mejor vivir

48

¡Lo sospechábamos! Antes de dejar volar tu imaginación, te recomendamos leer los resultados de esta investigación.

¿Cuántas veces fantaseamos con dejar atrás la ciudad e instalarnos en la naturaleza? Probablemente, la respuesta sea “muchas”.

Pero después de conocer las conclusiones de la última investigación realizada por la Escuela de Medicina de la Universidad de Exeter, Inglaterra, todo indica que antes de renunciar al trabajo y ponerse a empacar es mejor pensarlo dos veces.

Este estudio, llevado a cabo por un grupo de psicólogos ambientales, se propuso analizar en qué lugares las personas alcanzan un estilo de vida más saludable. Las opciones bajo la lupa fueron la ciudad, el campo, la montaña y la playa.

Aunque de antemano fueron varios los que se imaginaron que la urbe era más perjudicial para salud que cualquiera de las otras alternativas, los resultados finales terminaron por dejar a todos con la boca abierta.

De acuerdo con el artículo de la BBC que compila los resultados de la investigación, si bien es cierto que los citadinos tienen mayores probabilidades de padecer ataques de asma, alergias y depresión, esto no quiere decir que mudarse al campo sea la solución para todos nuestros males.

Sin ir más lejos, los que viven en lugares desiertos, muchas veces están expuestos a una mayor contaminación en el aire y a insectos portadores de enfermedades, que no se encuentran en las grandes metrópolis.

Pero esto no es todo. Los que están asentados en el campo suelen ser más obesos, se suicidan con mayor regularidad y tienen chances más elevadas de perder la vida en accidentes.

En la vejez, todo se complica aún más. El estudio asegura que las personas de la tercera edad que viven en las ciudades son más felices que aquellas que terminan sus días a varios kilómetros de ellas.

¿Montaña o playa?

Mudarse a una cabaña en una montaña o a un pueblo a pocos metros de la playa tampoco sería la salida definitiva. De acuerdo con los investigadores, la vida en la montaña puede ser aconsejable para pacientes con problemas cardiovasculares y para evitar ciertos tipos de cánceres.

Sin embargo, los que tiene su casa en la altura padecen con más frecuencia enfermedades pulmonares y cierto tipo de infecciones respiratorias.

La playa, entonces, se convertiría en nuestra última esperanza. Siguiendo los resultados, las personas que viven junto al mar sufren menos trastornos psicológicos que aquellas que ven el agua con poca frecuencia.

Pero incluso en estos lugares habría que tener cuidado con la exposición solar ya que los que están expuestos de “manera intermitente” a las radiaciones UV tienen más probabilidades de tener cáncer de piel.

Y el ganador es…

Al final del estudio, los científicos revelan que no hay un sólo lugar indicado para echar raíces porque, en realidad, son varios los factores que influyen en el tipo de relación que establecemos con lo que nos rodea.

“Lo que estamos intentando hacer es no difundir información sobre esto a la ligera, sino encontrar pruebas de los pros y los contras de cómo los entornos naturales, y nuestra cada vez mayor separación de ellos, pueden estar afectando a la salud y al bienestar”, aseguraba a la BBC uno de los responsables del estudio en cuestión.

En este sentido, el trabajo destaca que si bien estar en contacto con la naturaleza es recomendable para tener una vida saludable, este aspecto se ubica muy por detrás de otros.

Sentirse seguros y tranquilos en el sitio donde uno vive, además de estar ubicado cerca de lugares estratégicos para la vida familiar, como lo son la escuela y el trabajo, y no padecer situaciones de estrés como divorciarse o quedarse sin empleo son todos elementos más significativos que el acceso al verde.

“Es más importante tener una casa que ser un indigente en un parque”, sintetizaba.