Llegaron los buzos de egresados inclusivos: “Todes egresades”

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El 12 de junio fue el día que marcó un antes y un después. Ese día llegó a los medios de comunicación el denominado “lenguaje inclusivo”. Mientras los colegios porteños estaban tomados en la vigilia de la discusión por la legalización del aborto en Diputados, Natalia Mira, vicepresidenta del centro de estudiantes del Carlos Pellegrini, hablaba de una manera poco escuchada en la televisión argentina. Decía “algunes”, decía “poques diputades”, también decía “indecises”.

Como cuenta Maximiliano Fernández en su crónica para Infobae, el lenguaje no binario se gestaba desde principio de año en las escuelas, entre adolescentes de la Ciudad y el Gran Buenos Aires. En los últimos días, el género neutro, la “e” en vez de la “o”, empezó a verse en los buzos de egresados de séptimo grado y quinto año. “Egresades 2018″. Para la estudiante, es “una decisión política”“Cuando te das cuenta de que el lenguajeque se utiliza hegemónicamente tiene el pronombre masculino, que son quienes tienen más derechos en la sociedad, te lo replanteás. El fenómeno no es algo exclusivo de Buenos Aires. Hay compañeres de las provincias que hablan naturalmente con la ‘e’. Es algo que vino para quedarse. Cuando las discusiones se instalan ya es muy difícil volver atrás”, agregó.

Ante las consultas, la Real Academia Española (RAE) se expidió a través de las redes sociales: “El uso de la letra ‘e’ como supuesta marca de género es ajeno al sistema morfológico del español, además de ser innecesario, pues el masculino gramatical funciona como término inclusivo en referencia a colectivos mixtos, o en contextos genéricos o inespecíficos”, sostuvo.

Desde hace unos 15 o 20 años, surgió el “@” para romper con la distinción genérica. Se escribió “alumn@s”, “chic@s” o “maestr@s”. Luego, ya cerca de 2010, se dio paso a la “x”. Entonces se vieron palabras escritas como “todxs”, “compañerxs” y “afiliadxs”. Sin embargo, las dos formas -que aún se observan- chocan contra la barrera de la verbalización. La ventaja que ofrece la “e”, resaltan, es que se puede poner en práctica en el lenguaje oral.

El fenómeno no es exclusivo de Argentina. En otros países también hacen esfuerzos por construir un género no binario. En Suecia, por ejemplo, en los preescolares, los maestros no se refieren a los niños por sus géneros e incluso, desde 2012, buscan introducir el pronombre neutral “hen”. En Francia también hay una corriente que, en su traducción, equivaldría a “queridoaes” o “estimadoaes”.

“Es imposible saber si llegó para quedarse. Lo que sí se puede predecir es que habrá un periodo en que las dos formas convivan, de varias décadas”, sostuvo la lingüista, que remarcó: “Los puristas del lenguaje, aquellos que se indignan ante los cambios, desconocen el funcionamiento de la lengua”.