Antibióticos, antigripales, analgésicos: ¿Cuáles son las consecuencias de automedicarse?

131

Si estás dentro de los ocho de cada diez argentinos que toma remedios sin prescripción médica te alertamos sobre lo que te puede pasar.

Llega el invierno y nos volvemos más propensos a enfermarnos. Los casos de gripe, neumonía o bronquitis nos van cercando hasta que, finalmente, caemos en cama. Muchas veces resulta tediosa la espera en la guardia de un hospital cuando lo único que queremos es estar en cama, pero no consultar con un médico puede traer consecuencias terribles.

Según un informe del Sindicato Argentino de Farmacéuticos y Bioquímicos de 2017, 8 de cada 10 argentinos no consultan a ningún profesional idóneo ante un malestar y consumen el fármaco que les parece adecuado, derivando en un promedio de 26 fallecidos diarios. La automedicación es una tendencia peligrosa que puede traer consecuencias mortales, pero sigue ocurriendo.

“Tenemos 24.000 fallecidos cada año como derivación de la medicación (65 cada jornada). El 40% del total es por automedicación (26 por día). Es decir, personas que toman medicamentos sin control, ni consulta con médicos. Otro 40% se relaciona a pacientes que toman medicación con receta, y el restante 20% son personas que resultan medicadas con demora o ni siquiera llegan a tratarse”, explica a Diario Popular Marcelo Peretta, titular del Sindicato Argentino de Farmacéuticos y Bioquímicos.

Automedicación

En esta época del año, el abuso de medicación se da principalmente con antigripales, analgésicos y antibióticos. Pero, ¿qué sucede cuando tomamos medicinas que no necesitamos? Consultamos con la Dra. María Valeria El Haj, Directora Médica de vittal y esto fue lo que nos dijo.

Analgésicos

El ibuprofeno pertenece al grupo de los AINES (antiinflamatorio no esteroide), cuenta también con propiedades analgésicas y antipiréticas. Dentro de los efectos adversos que puede ocasionar, el más importante es la hemorragia digestiva, los cambios que genera a nivel de la mucosa gástrica suelen ser de menor intensidad que los observados con aspirina y otros AINE causando úlceras, sangrado o perforaciones en el estómago o el intestino. Estos problemas pueden surgir en cualquier momento durante el tratamiento.

Puede provocar también daño hepático, renal, como insuficiencia renal aguda, empeoramiento de la insuficiencia cardíaca y disminución de la capacidad de respuesta a diuréticos y medicamentos antihipertensivos. Ocasionalmente, pueden aparecer exantemas, reacciones alérgicas que van desde erupción cutánea, urticaria y / o angioedema a anafilaxia potencialmente mortaldisfunciones neurológicas que van desde dolor de cabeza, somnolencia hasta coma y convulsiones, puede precipitar broncoespasmo en sujetos asmáticos, generar mayor riesgo de ataques cardíacos o accidentes cerebrovasculares, estos eventos pueden ocurrir sin advertencia y causar la muerte.

El riesgo será siempre mayor para quienes toman los AINE por mucho tiempo. La toxicidad potencialmente mortal es rara y generalmente ocurre a altísimas dosis.

En el caso del Paracetamol,  es un analgésico-antipirético que causa principalmente daño hepático(insuficiencia hepática aguda), las personas comúnmente subestiman su toxicidad. Las manifestaciones iniciales de la intoxicación por paracetamol son a menudo leves e inespecíficas. En las primeras 24 horas después de la sobredosis, los pacientes suelen manifestar náuseas, vómitos, diaforesis, palidez, letargo y malestar general, las pruebas de laboratorio de hepatotoxicidad, y ocasionalmente nefrotoxicidad, se hacen evidentes; los pacientes desarrollan dolor en el cuadrante superior derecho, con agrandamiento y sensibilidad hepática, aparece ictericia, confusión (encefalopatía hepática), una elevación marcada de las enzimas hepáticas y diátesis hemorrágica (erupción plana o papular en la piel o en las mucosas a consecuencia de una anomalía o de un daño en los vasos sanguíneos). La muerte ocurre más comúnmente en esta etapa, generalmente por falla del sistema multiorgánico.

Los pacientes que sobreviven entran en una fase de recuperación que se completa siete días después de la sobredosis.

Antibióticos

El riesgo más frecuente ante la ingesta de antibióticos de forma repetitiva e inadecuada, o si se prescriben excesivamente, es el aumento de la resistencia bacteriana a los mismos, lo que puede ocasionar daños graves e irreparables.

Las bacterias capaces de resistir al efecto de los antibióticos son un peligro para toda la población, ya que pueden provocar afecciones difíciles de controlar.

En este sentido, la doctora explica que la falta de adherencia o cumplimiento con el esquema de administración del medicamento (dosis, el intervalo entre cada dosis y la duración del tratamiento) compromete la efectividad del fármaco, es decir, que el mismo logre el propósito de paliar o curar la enfermedad. Es por eso que los antibióticos sólo pueden ser recetados por un médico y deben ser ingeridos según las indicaciones del profesional.

Hacer un uso irracional de los antibióticos puede generar uno de los problemas de salud más preocupantes en el mundo. Al tornar efímera su eficacia, es posible que, además de aumentar el gasto en salud y crear la necesidad de usar antimicrobianos más costosos, los pacientes se vean expuestos a efectos adversos crecientes.

Antigripales

Los antigripales son utilizados en el tratamiento sintomático del Síndrome Gripal, recordando siempre que dicha patología es provocada por un virus, el cual no es tratado con estos remedios.

La mayoría de estos medicamentos combinan distintos fármacos: antitérmicos, descongestivos, mucolíticos y antihistamínicos. Ahora bien, vamos por partes:

– Los antihistamínicos (Clorfeniramina- Loratadina) utilizados para reducir o eliminar los efectos de las alergias (escurrimiento nasal -ojos llorosos) pueden ocasionar nerviosismo, temblores, dolores de cabeza, ansiedad, taquicardia, palpitaciones, arritmias cardiacas, depresión del sistema nervioso central y convulsiones.

– Los descongestivos (Pseudoefedrina-Fenilefrina), podrían ocasionar insomnio, temblores, ansiedad, dolores de cabeza, alucinaciones, depresión del sistema nervioso central, convulsiones e hipertensión, estos disminuyen el flujo de sangre, así reducen la inflamación y producción de mucosidad, estrechan el diámetro de los vasos sanguíneos aumentando la presión arterial, por ello, un paciente con problemas circulatorios (presión elevada) no debe utilizarlos.

“Por lo anteriormente descripto es que siempre se debe consultar al médico y nunca automedicarse, más en pacientes que reciben diariamente tratamientos por otras patologías, ya que existen interacciones medicamentosas que pueden ocasionar agravamientos o disminuir la acción farmacológica de los mismos, dejando de ser efectivos”, advierte la Dra. El Haj.