Muchos argentinos duerme mal, pero pocos consultan al médico

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Especialistas indican que la falta de sueño se traduce en problemas de atención y fatiga. Aunque muchos tengan esos síntomas, pocos consultan a los expertos.

Según un estudio, los argentinos hoy dormimos dos horas menos que hace 50 años atrás y el 30% de las personas duerme mal.

En el Sanatorio Fleni se reciben 2400 consulta sobre déficit de sueño y se estudian mas de 3200 casos al año.

El doctor Claudio Podestá, jefe del equipo, comentó: “Nuestra sociedad está en privación crónica de sueño. Sabemos que la gente tiene que dormir más, pero no es lo mismo para todos. Cada uno tiene una necesidad propia, que puede estar en un determinado rango según la edad. Una persona que necesita dormir 10 horas no es un vago”.

El biólogo Diego Golombek, investigador de UNQ Conicet, insiste en que, en el caso de los argentinos, tenemos un factor cultural muy importante: “Nuestro modo de vida condiciona nuestro sueño. Cenamos muy tarde, el prime time cultural también es tardío, pero nuestro día comienza como en el resto del mundo, sobre todo la escuela y la jornada laboral”.

Podestá coincidió con Golombek y agregó: “En la sociedad se ha instalado un sinónimo de que pocas horas de sueño son signo de inteligencia, y es el peor concepto que podemos tener. Es más cool dormir poco, pero cada uno tiene que dormir lo que necesita”

Dormir mal trae como consecuencia, fatiga, somnolencia diurna, déficit de atención y en la capacidad de concentración, distracciones, mayor número de errores, cambios de humor, riesgo de abuso de estimulantes, menor rendimiento escolar y laboral.

Además se relaciona también con la tendencia al sobrepeso, la obesidad y los problemas que estas acarrean problemas de salud, síntomas físicos y alteraciones hormonales.

“Muchos creen que pueden dormir cuando tienen ganas y no es así. Hay horas prohibidas, como por ejemplo la mañana, ya que nuestro reloj biológico está programado para dormir cuando oscurece”, comentó Podestá.

Y agregó: “La primera mitad de la noche es de sueño lento, de recuperación. Es un sueño profundo del que es difícil de despertar. La segunda mitad de la noche, durante la madrugada, se ponen en juego mecanismos que nos preparan para el despertar”

Ambos especialistas concuerdan en que no hay campañas que adviertan sobre la falta de sueño, pero que debería haberlas, ya que no se diferencia a otros factores de riesgo, como el cigarrillo, el alcohol y las drogas.