Semana de la Coctelería: el nuevo clásico porteño

64

El arte del cóctel ha recobrado importancia en los último años y desde 2015 se celebra esta particular semana.

En los años ’80 hubo un boom en la coctelería en Argentina. Cumplía un rol fundamental para las citas románticas, reuniones de amigos y tratos laborales. Luego se adormeció para volver a explotar a mediados de la primera década del siglo XXI.

Hoy como ayer, los bartenders son testigos mudos de primeros besos y rupturas amorosas. De alguna que otra aventura de un cliente fijo, también. Grandes guardadores de secretos y cómplices sin querer.

Nadie imaginaría, cuando se sancionó en los años ’20 la Ley Seca, que prohibía la elaboración, venta y consumo de alcohol que daría origen a esta disciplina gastronómica. Primero en Chicago, propagándose primero por el resto de las ciudades estadounidenses y luego, al mundo.

Hasta el sábado 20 de mayo y como se viene haciendo desde 2015, se celebra en Buenos Aires la Semana de la Cocteleria. Una celebración que los bartenders festejan y los clientes disfrutan.

En esta tercera edición, se podrán degustar en muchos bares de Buenos Aires los tragos más ricos, preparados por destacados bartenders locales y auspiciada por más de 20 empresas de bebidas, las más famosas a nivel mundial y nacional. Se incluyen, además, mini tours por una batería de bares que van cambiando durante la semana según temáticas y ambientaciones. También se pueden conseguir happy hours extendidas y degustaciones gratuitas.

Tal vez, esta Semana, que por supuesto tiene fines comerciales, también sea un homenaje a Santiago “Pichín” Policastro, el barman más emblemático de nuestro país, creador del Decálogo que indica cómo dar el mejor servicio, pero no desde lo teórico, sino de lo humano. Aunque se fue físicamente en 2010, siempre está presente.

“No ofrezcas nunca un trago sin una sonrisa”, indicó Pichín, quien también era conocido como “el barman galante”. Y es este tal vez el ingrediente más importante y común en todas las recetas.

La vocación de servicio, la historia familiar, la pasión por descubrir nuevos sabores es otro punto fundamental para un buen bartender que siempre intenta deleitar al cliente.

“Ser bartender es un estilo de vida, una forma de pensar. Está ligada a mi familia ya que ciertas migajas de mi infancia me fueron llevando a la gastronomía. Mi abuelo era frutero y siempre me hacía probar nuevos y exóticos sabores”, cuenta Luciano Berardi, bartender y dueño de Big Jack, servicio de barras móviles que se caracteriza por la calidad de tragos y su presentación. Esto lo marcó y cuando creció fusionó su ADN con la coctelería y lo convirtió el hobbie del cual vive desde hace más de una década.

“Estudié hotelería y me di cuenta que me apasionaba el servicio”, agrega Luciano con orgullo.

Jesica Surraco dirige la barra de un restobar en la costanera de San Isidro, circuito que no está incluído en los recorridos de la Semana especial. “La coctelería para es la forma de ganarme la vida, pero lo disfruto. No podría volver a estar encerrada en una oficina. Estar en la barra, me relaja, es mi terapia. Me encanta crear cosas nuevas”, explica relajada.

“Yo amo la profesión y volvería a ser bartender de nacer de nuevo. Hay que querer esta profesión, que da mucho a la sociedad, une gente y da placer. No hacemos borrachitos, sino gente que sabe beber o que lo hace con precaución y tranquilidad”, dijo Pichín allá, por 2005, con 94 años. Sus palabras son tal vez la mezcla más inspiradora para sus colegas y el mejor elixir para futuros clientes.

¡Salud!

Por Yamila El Hasi

Twitter: @yamilaelhasi